Para los que gustamos tomar café, tenemos dos tipos de semilla que nos permiten disfrutarlo en todas sus variaciones conocidas: el café arábica y el café robusta.
El café arábica se cultiva en Centroamérica, Sudamérica, Asia y al este del continente africano. Su producción representa el 75% a nivel mundial. Su origen se sitúa en Etiopía y se siembra en zonas tropicales por encima de los 800 metros. Esta especie se caracteriza por ser perfumada, un tanto dulce, ligeramente ácida y con un agradable toque amargo.El café canephora o robusta -como se le conoce comúnmente- aparece en Zaire y está muy difundida en África, Brasil y Asia. Es muy resistente a los climas calurosos y a las epidemias que la acechan. Se cultiva en zonas tropicales bajas, a 200 o 300 metros sobre el nivel del mar, lo que permite tener un mejor acceso a las plantaciones y menores costos en el mercado. Se caracteriza por ser áspero, astringente, poco perfumado y amargo.
Cada uno de estos tipos de café tiene sus propias variedades, dependiendo del lugar, la altura, el clima, etc. Con estas variedades y sus mezclas podemos conseguir distintas variaciones del producto como, por ejemplo, el café instantáneo o los tostados con características al gusto de los clientes: más o menos ácidos, amargos, dulces, aromáticos,...
La elección, entonces, ahora depende de nuestro gusto y en Sudamérica tenemos del buen café, como para escoger y, les aseguro, de las variedades más exquisitas.
Seguimos conversando, mientras tanto disfrutamos de una buena tacita de café.


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